A mí me encanta Sevilla, me encanta la ciudad, me gustan sus calles, el ambiente y sobre todo el tapeo. Hay cosas buenísimas, un buen salmorejo, el jamón siempre a punto, los montaditos de pringa, las papas aliñas........y podría seguir casi indefinidamente. Una de las tapas que más me gusta son esas tajadas de bacalao, rebozadas doradas que son las Pavías de Bacalao. La historia de la Soldaditos de Pavia está publicado en muchos sitios y yo no quiero se repetitiva. Es un exterior crujiente, dorado y un pescado jugoso en el interior. Las Pavías también las podéis comer en otros lugares de España, en Madrid hay un montón de barras donde tomar una tajada de bacalao con una caña fresquita y quedar como reyes. Pero mientras tanto no llegan esos momentos también podéis hacerlo en casa para familia y amigos.........os querrán para siempre, seguro. Probadlo y me contáis.
Hoy os traigo un postre típicamente inglés, pero como estamos en un mundo globalizado, pues aqui comemos crumble tambien. Es un postre no muy dulce, muy de invierno, apetecible, templadito, acompañado si nos atrevemos de un helado de vainilla o de mandarina sera una explosión de sabores, texturas y temperaturas. Yo lo he hecho con los frutos rojos que me quedaron en la nevera después de la Navidad y como no con manzanitas de mi huerto que aguantan mucho tiempo si se conservan adecuadamente. El olor que desprendía cuando estaba en el horno es absolutamente indescriptible, tenéis que hacerlo y comprobadlo vosotros mismos. Merece la pena.










