Esta receta es un regalo de unos amigos que me la han pasado y yo he intentado hacerla como siempre a mi manera, en modo Villa Elena. Se juntan por un lado lo bueno de las verduras y del campo y lo mejor del mar. Los berberechos son unos de mis preferidos son un bocado de mar y una explosión de sabor en la boca. Pocas cosas saben tanto a mar como los berberechos, o eso me parece a mí por lo menos. Gracias a Viqui y a Carlos y espero futuras colaboraciones que nos ayudarán a tener un mejor y más amplio recetario. Probadlo y me lo contáis.
Hoy os traigo un postre típicamente inglés, pero como estamos en un mundo globalizado, pues aqui comemos crumble tambien. Es un postre no muy dulce, muy de invierno, apetecible, templadito, acompañado si nos atrevemos de un helado de vainilla o de mandarina sera una explosión de sabores, texturas y temperaturas. Yo lo he hecho con los frutos rojos que me quedaron en la nevera después de la Navidad y como no con manzanitas de mi huerto que aguantan mucho tiempo si se conservan adecuadamente. El olor que desprendía cuando estaba en el horno es absolutamente indescriptible, tenéis que hacerlo y comprobadlo vosotros mismos. Merece la pena.










